

La milonga se realiza en el lugar de la infancia.Una casa centenaria y solariega que para muchos de mis primos también quiere decir: bicicleteadas,escondidas,y jugar con la cámara del tractor en el tanque australiano.La galería sur,donde antaño se llevaba la uva después de la cosecha, todavía huele a tinto.Pero es en el verano,donde la combinación irresistible de azahares y jazmines, remiten a ese aroma de los primeros pasos,que ahora nos devuelve el deseo de bailar, tal como lo hacía mi abuela.
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